Doce comprobaciones antes de firmar, en dos pasadas

Leer un contrato de principio a fin es la peor manera de revisarlo. Cuando llega la parte importante ya se ha gastado la atención, y las últimas páginas —donde se esconden casi todos los errores de relleno— se leen en diagonal.

El método que proponemos aquí tiene dos pasadas. La primera dura noventa segundos y responde a una sola pregunta: ¿este documento sirve? La segunda repasa doce puntos concretos. En total, un cuarto de hora.

Primera pasada: tres preguntas, noventa segundos

Antes de leer nada seguido, busque tres cosas. Si alguna no aparece, deje de revisar y resuélvala primero: no tiene sentido pulir cláusulas de un documento que todavía no funciona.

Tres preguntas de la primera pasada
Quién, cuánto y cómo salir. Noventa segundos que descartan la mayoría de los documentos defectuosos.

Segunda pasada: doce puntos

Superada la primera, se revisa el detalle. Los doce puntos se agrupan en cuatro bloques y conviene hacerlos en este orden, porque los últimos son los que más se olvidan y merecen atención fresca.

Doce comprobaciones agrupadas en cuatro bloques
Los tres del último bloque son los que más se saltan, porque están al final del documento.

Los datos de las partes se copian, no se teclean

Una denominación social mal escrita convierte al firmante en otra persona jurídica, posiblemente inexistente. Copie el nombre y el NIF de una fuente fiable —una factura, el aviso legal de la web, una escritura— en lugar de reescribirlos. Y compruebe que quien va a firmar por una sociedad tiene poder para hacerlo: es información que puede verificarse antes de enviar el documento, no después.

El domicilio del encabezado no tiene por qué ser el domicilio a efectos de notificaciones. Si el contrato no lo distingue, conviene añadir una línea: a qué dirección y a qué correo se envían las comunicaciones, y la obligación de avisar si cambian.

El dinero falla en el impuesto y en la fecha, no en la cifra

«3.000 euros» es una cifra clara y una cláusula incompleta. Faltan dos cosas: si esa cantidad incluye impuestos y desde qué momento empieza a contar el plazo de pago. Ambas se resuelven con tres palabras y sin ellas se resuelven con una discusión.

Tres puntos de partida posibles para un plazo de pago
Un plazo sin origen declarado es medio plazo.

El cierre del documento: tres búsquedas

Los tres últimos puntos se resuelven sin leer: con la función de búsqueda. Son quince segundos y encuentran más defectos por minuto invertido que cualquier otra revisión.

Tres búsquedas antes de imprimir
Tres búsquedas en el documento; repita la de corchetes también en el PDF exportado.

El bloque de firma

Debajo de cada firma deben aparecer el nombre en mayúsculas y la calidad en la que se firma. Una firma sin nombre legible es un trazo; una firma sin calidad deja abierta la cuestión de si la persona se obliga a título personal o en nombre de una sociedad.

Y ningún bloque de firma debe quedar vacío: mientras falte una firma, el documento sigue siendo un borrador por mucho que esté impreso.

Si algo no pasa la revisión

Casi nunca hay que abandonar el documento. Basta con preguntar, y en la mayoría de los casos la otra parte agradece el aviso porque trabaja sobre el mismo archivo. Lo importante es que la corrección entre en el documento y no se quede en el correo: lo que se aclaró por mensaje no estará en el contrato dentro de un año.

Partir de una plantilla bien construida deja resueltos los bloques de identificación, dinero y plazos: solo hay que rellenar. Ocurre, por ejemplo, con el contrato de alquiler de vivienda habitual, el contrato de prestación de servicios profesionales o el préstamo entre particulares. El cuarto bloque sigue siendo suyo. Y si la plantilla se descoloca mientras la edita, lo explicamos en editar una plantilla en Word sin romperla. Todas las plantillas están en el catálogo.

En resumen

  • Primera pasada: quién firma, cuánto se paga, cómo se sale. Noventa segundos.
  • Copie los datos de las partes de una fuente fiable; no los teclee.
  • Distinga el domicilio social del domicilio a efectos de notificaciones.
  • Diga si el importe incluye impuestos y desde cuándo cuenta el plazo.
  • Busque «anexo», el corchete y el guion bajo antes de imprimir.
  • Bajo cada firma: nombre en mayúsculas y calidad del firmante.
  • Lo acordado por correo entra en el documento o no existe.

Esta guía es una ayuda práctica e información general; no constituye asesoramiento jurídico.